ESPAÑA: ALEGRIA Y DESBARAJUSTE
Rajoy despierta de su letargo y nos
desea próspero año el 2016. No debe saber que estamos en el 2018. El Rey,
excediéndose de su misión, abronca a sus
súbditos porque no apoyan al gobierno para resolver el problema de Catalunya.
Rajoy, que es quien debe solucionar el marrón de Catalunya está missing y cuando aparece es para
anunciar la suspensión del 155 sin importarle las consecuencias. Manda a la cárcel
a los independentistas que se quedaron en Barcelona y a Puigdemont y a varios consejeros a potenciar en
Europa la Marca España desde Bruselas para evitar que el referéndum de Catalunya se internacionalice. Convoca elecciones
en sin tenga esa facultad según el Estatut y la Constitución confiando que
los constitucionalistas arrasarían:
Error! De nuevo los independentistas ganan y Rajoy vuelve a modo letargo en espera de que el problema lo soluciones el tiempo. Soraya, la lista e imagen del
gobierno pone de manifiesto lo que todos los ciudadanos piensan por lo
bajinis: que la suspensión del 155 fue iniciativa de Mariano, aunque las leyes
atribuyen esa misión a los jueces. Reiteró
en público al conocer las encuestas que
auguraban una catástrofe para el PP, que
fue el Presidente quien destituyó al
Govern y al Parlament, aunque alardea de que España es un estado de derecho. Ahora
debe estar arrepintiéndose en algún convento de clausura releyendo a Montesquieu sobre la separación de poderes.
Que la corrupción afecta de lleno al PP y a Rajoy de pleno?. Insidias de la
oposición: confían en los tribunales y
respetan a los nuevos jueces más benévolos nombrados y se haga justicia. Arrimadas ha inventado
Tabernaria: una genialidad para provocar
una escisión en el separatismo catalán independizando de la nueva república catalana a Barcelona, la franja industrial de la costa y
parte de Tarragona. La noticia ha dejado a los independentistas en trance de abandonar el secesionismo. Los jueces del Supremo, del Constitucional y
de la Audiencia Nacional siguen emitiendo sentencias que saben serán revocadas
por los tribunales europeos, con lo que el prestigio de la judicatura
española se acrecienta y sus sentencias son analizadas en las facultades
de derecho en toda Europa, para impartir
doctrina o como tiras de humor en la prensa. Aunque España está
quebrada, De Guindos se pasea ufano por Europa como un pavo real
alardeando de nuestro milagro económico
y Montoro no sabe qué hacer con tanto dinero recaudado. Quizá baje las pensiones o decrete una
nueva amnistía fiscal. Rajoy, desde su letargo, sabe que en Bruselas tiene un
valedor: Jean Claude Junckers, quien en un alarde de ingenio ha sentenciado:
“Sabemos qué hacer para salir de la crisis, pero no cómo salir reelegidos si lo
hacemos”