NO CREYENTE, PERO PRACTICANTE.
Así se declara una amiga a la que acudo cuando necesito sus consejos. Un curioso oxímoron, pues es extraño que se preocupe de los demás sin un ideal superior que estimule a ello, pues las buenas acciones tienen siempre su causa, aunque para ella la felicidad es la de los demás.. Realmente su actitud es coherente desde su ética laica es contundente en la crítica con las religiones que no denuncian las guerras, genocidios y gastos en armamento que detraen de destinos sociales y humanitarios y se enredan la semántica tratando de distinguir las guerras justas de la injustas En esto sí es categórica, pues acusa de “tibios”, a los creyentes mientras niños y mujeres mueren víctimas del “ progreso” de las guerras. Su respeto a las religiones se quiebra con las “inmatriculaciones” que supone inscribir a título gratuito a nombre de la iglesia católica en el Registro de la Propiedad inmuebles y derechos sin propietarios conocidos. Las religiones tergiversan el sentido de la justicia y la dignidad, transformándolos en caridad humillante que no cambian las estructuras, pues las instituciones públicas y religiosas ocultan la justicia tras selectos textos y discursos para tranquilizar la población adormecida creando gigantescos organismos de acogida financiados con fondos públicos , pero se abstienen de denunciar sus estructuras vigiladas por militares y jueces. Su expresión al declararse no creyente, pero si practicante me pareció un juego de palabras ingenioso, pero tienen mucho de denuncia al cuestionarse cómo va a compartir sus deseos de paz con quien no denuncia la historia guerrera de los papas con la cruz al frente. Predican la paz, pero aun están separados católicos y protestantes., El episcopado español apoyó el levantamiento de Franco frente a la República y que Pio XII publico la encíclica “Mit brenender Sorge” en favor del nazismo. Oculta la pederastia de clérigos que el evangelio condena “a quien escandalice a un niño…” ocultándolo en lugar de pedir perdón públicamente. Realmente mi amiga si cree, pero en un dios que exige ser practicante. Como ella.
Javier Orcajada del Castillo.