HAY QUE APAGAR LOS INCENDIOS, NO LAMENTARSE
Hay políticos que desprecian a quienes se atreven a opinar sobre cualquier materia, pues consideran que es perder el tiempo. Cómo un experto en incendios va discutir con cualquiera que opina que la solución es echar agua hasta apagarlo o enviar a la UME. Así reflexiona el tertuliano que interrumpe porque sabe de todo, , mientras, el fuego voraz se extiende y la ciudadanía está aterrada porque sus pueblos están confinados o son evacuados por la guardia civil y la UME, que son adulados por los medios oficiales hasta empalagar. Pero los prepotentes que desprecian a los ciudadanos suelen olvidar que a pesar de alardear que entienden, que no lo olviden, son los votantes quienes tienen en sus manos la renovación de sus cargos. Estos expertos suelen ser bastante inútiles, pues pasan el tiempo en tertulias pontificando sobre incendios con retórica vacía. El pueblo llano conoce el aplastante algoritmo que “el gasto de 1 euro en trabajos preventivos en los montes en invierno tiene un retorno de 100 euros.” Que un economista contrataría a bomberos fijos mejor que a eventuales para prevención durante los meses de voracidad incendiaria.. Habría que cuestionar a la UME, una unidad militar y por tanto, con criterios de eficacia destructiva sólo para vencer al enemigo y no económicos, por tanto, es improductiva durante tiempos de paz como es evidente. Su misión debería estar incardinada en el sistema civil de una unidad general de protección del medio ambiente y estar gobernada bajo mando civil, pues en guerra triunfa la irracionalidad y es misión de gente de armas.