VIOLENCIA DE LAS FUERZAS DE ORDEN PUBLICO
Los excesos en las actuaciones violentas de las policías se suelen capear con el apoyo a ultranza de los mandos declarando de proporcionada la actuación de los agentes cuando aporrean manifestantes. Pero fallan cuando se producen consecuencias irreversibles, entonces cada uno se busca cómo salir del marrón. La intervención de Zupiría en esos casos es patética. En realidad la función de los mandos políticos de todas las policías es ocultar aventuras que provocan sus huestes saliendo en los medios cuando alguien malintencionado ha publicado un video. Entonces vienen los nervios. Hay que partir de la premisa de que su capacitación profesional es limitada primando el furor vengativo sobre la escasa formación humanística, pues para ello se exigirían planes de formación avanzados en lugar en los que prima la obediencia y la fuerza sobre la reflexión que en algunas policías del norte de Europa el agente está exento de responsabilidad cuando decide no obedecer una orden que considere injusta. Este planteamiento sería imposible en los cuerpos policiales españoles incluidos la Ertzaintza y Municipales en nuestro entorno. Serían necesarios testimonios como el de Ander en Santurtzi o la “calurosa” acogida de la Ertzaintza a los miembros de la Flotilla detenidos por la marina sionista por llevar medicinas a Gaza? En el caso de Euskadi en el que los mandos policiales mantienen la disciplina incrementando sus emolumentos convirtiendo a que los agentes vascos en referente para las restantes cuerpos policiales del Estado para salarios y condiciones laborales, pero según las encuestas de opinión sobre el grado de aceptación entre la ciudadanía se va deteriorando. La policía tiene que contratar expertos en psicología, olvidarse de la porra y las nuevas pistolas que dicen que son inocuas, pero, ya se ve que matan. Su misión esencial es prevenir el delito, no cazar al delincuente. Quizá sea una pretensión imposible con la tropa actual.…