jueves, 17 de junio de 2021

LIBERAR LAS PATENTES DE LAS VACUNAS

 LIBERAR LAS PATENTES DE LAS VACUNAS.

 

La calidad humana de una sociedad se mide en las situaciones extremas, en épocas de vino y rosas todos somos muy amigos y tolerantes. Para unos  la pandemia del Covid 19  les ha obligado a despojarse de  la careta  y muestran sus  instintos básicos. En cambio  otros  han  sorprendido  porque   están dando lecciones de humanismo,  los   considerados  parias de la tierra. Las imágenes de desolación y muerte  que aparecen en los medios  de las calles  de países del tercer mundo no se pueden disimular y   deberían  hacernos sentir  avergonzados por formar parte  del género humano. Pero sobre todo la actuación de líderes  de algunos países importantes está siendo  patética: Bolsonaro, Trump, Boris Johnson, Macron, Pedro Sanchez e infinidad de personajes insignificantes que han logrado la popularidad  gestionando esta carnicería  y  que  han manifestado  la cerrazón mental priorizando los intereses mezquinos de sus  paises sin tener ni siquiera la agudeza de pensar que si la plaga  es universal intentar  solucionar el problema mediante medidas   locales es ignorancia criminal. Por eso la liberación de las patentes de las farmacéuticas no es sólo un acto de humanidad para salvar vidas de millones de   contagiados  de países del tercer mundo porque carecen de medios económicos para adquirir las   vacunas, sino una condición para erradicar la pandemia que amenaza a toda la humanidad. No hay salvamentos locales o nacionales: o nos  salvamos todos o todos seremos víctimas.  El presidente de EEUU, Biden ha dado una lección de sensatez y humanidad al proponer la suspensión  provisional de las patentes de fabricación de vacunas en países sin recursos y debe servir de reproche a los supremacistas empecinados en  que las patentes de   las vacunas son imprescindibles para incentivar el progreso y la sanidad del planeta. Y sobre todo, para que la riqueza siga acumulándose en manos de los poderosos.

 

 


 

 

domingo, 13 de junio de 2021

LA CASQUERIA JUDICIAL

 

LA CASQUERIA JUDICIAL.

Es bochornoso e inhumano que se produzcan espectáculos  como el Caso Customero que se está difundiendo en un juzgado e Bilbao  para solaz  de la plebe. Produce tristeza que en un juzgado se esté exhibiendo con todo lujo de detalles  la inhumanidad con la que se está tratando la tragedia de una niña a  la  que unos funcionarios de las instituciones sociales de la DFB separaron  por  la fuerza de vivir con su madre  y todo ello  ante un tribunal , como si se tratara de un ser exótico y carente de sentimientos ni considerar que es una niña  que sólo necesita  la protección y  presencia de su madre. Aunque lo ordenen   todos los jueces y fiscales  del mundo.    Algo tiene que estar funcionando mal, aunque   no merece la pena hacer un relato  en el que se  pongan  en evidencia  todas la miserias que están concurriendo en esa casquería humana en la que los jueces y la justicia estén manipulando a la protagonista, una niña inocente. Es un escándalo que  sólo sirve para  alimentar  el morbo  de una sociedad  hábida  por   manipular los instintos más bajos del ser humano. En las sociedades modernas y civilizadas existe una legislación rigurosa cuya  primera premisa es  la protección del menor de toda manipulación de su inocencia, sin embargo en todo el proceso del juicio los jueces y fiscales se han ensañado con la  niña poniendo en duda la  sinceridad de sus sentimientos que  ha reiterado su deseo de convivir con  su madre y  no  con su padre al que acusa de  agredirle.  Es indignante que las leyes,  sus intérpretes y expertos/as sociales se atribuyan el derecho a imponerse sobre los sentimientos de la madre e hija   y pongan en duda su sinceridad.   Sería la oportunidad de  una sentencia ejemplar que proteja los derechos de la niña que es el eslabón débil de la cadena a lo largo del  proceso injusto e  inhumano que está soportando junto a su madre. 

 

 

miércoles, 9 de junio de 2021

HEMOS APRENDIDO ALGO DE LA COVID 19?

 HEMOS APRENDIDO ALGO DE LA COVID 19 ?.

Los políticos españoles poseen la facultad de difundir entre la población  cualquier tema por banal que sea y hacer de ello  causa que arrastra, sea sobre  deporte, bodas de famosos o vacaciones, hasta que se produce el  siguiente acontecimiento. Es una sociedad sin ideas propias y que  siempre  se  discuten apasionadamente. Con la pandemia del Covid 19 los medios y tertulianos  han desarrollado una difusión frenética, pero orientada a aspectos superficiales como  marcas de las  vacunas que se inoculan  o el énfasis por disfrutar alternado en los bares, pero se  han obviado las consecuencias de la extensión de los contagios,  el  tremendo número de muertes que ha causado y el coste económico que está  suponiendo y el que de ello se derivará. Los políticos, jueces  o militares que carecen de conocimientos en la materia  se han otorgado el derecho a interferir  en las decisiones de los expertos sanitarios estando  al borde del colapso, tanto por el esfuerzo que ha exigido atender a una pandemia  como por tener que afrontar las trabas de los políticos  en  materia sanitaria. La ciudadanía se ha preocupado de eludir los controles  que los expertos recomendaban con actitud que produce vergüenza, pues a pesar de la extensión de los contagios se convocaron fiestas ilegales de las que se derivaban focos infecciosos  exigiendo complejos procesos detección , hospitalizaciones con tasas de mortalidad que provocaron un efecto sociológico penoso en determinados círculos de edad, aunque  en otros,   ciudadanos irresponsables tomaban como una pugna para eludir  los controles policiales imprescindibles  para reducir la extensión de la pandemia. Realmente la ciudadanía en general ha dado una imagen de responsabilidad bastante pobre, salvo la ejemplaridad demostrada por la clase sanitaria que ha soportado  un trato humillante por parte de las autoridades políticas y judiciales y una gran  falta de solidaridad  de la sanidad privada.