ITZI -NO VOLVERTE A VER
He tenido el placer de leer dos veces las 235 páginas de la obra que ha
escrito mi sobrina Itzi y voy a darle mi opinión sincera. Lo de la
opinión sincera no es un tópico que se acude a él como un recurso, pues
supongo que nadie pensará en
dar una
opinión sobre una obra con la intención de engañar al autor. Y es así,
pues después de leer una buena parte del texto me iba percatando de que mi
opinión sobre el marido de la protagonista, Fran, iba siendo cada vez más
negativa por su intención de
minusvalorar a Laura, y al chaval. Lucas. Reconozco que no tengo
ningún motivo para sentir por los protagonistas de la obra
ni afecto ni rechazo, pues tienen el carácter
y el perfil que les ha querido dar la autora. Son sus criaturas. Otra cosa
sería que
me hubiera pedido
la opinión sobre sus personalidades y
cualidades humanas. Además, está claro que
Laura no tiene ningún rasgo autobiográfico
de la autora, su familia
o de su
entorno, por tanto confieso que es un riesgo prestarse a dar una opinión sobre
la obra de una persona con la que me unen relaciones familiares y afectivas como
las que tengo con Itzi. Y reitero que es verdad lo que afirmo, pero no
puedo ocultar que remotamente me queda siempre el sentimiento de que en la obra,
Fran está humillando a mi sobrina y a su
hijo y como consecuencia creo que estoy haciendo un juicio negativo
al marido en
favor de mi sobrina, lo que no es lo que me
había pedido expresar
sobre su obra. He
descubierto que es algo arriesgado emitir una crítica objetiva
sobre algo que ha hecho alguien con quien se
tienen lazos afectivos, pues no se puede desligar fácilmente el contenido de
la obra que es el fruto de
la libre
imaginación de una persona con la que se está vinculado de alguna manera. Es
que realmente no puedo negar que Fran se me aparece a veces como Mikel, a pesar
de que la diferencia es abismal, incluso opuesta absolutamente, pero no puedo
evitar vincularles mentalmente
a ambos a
pesar de intentarlo
y que ello
constituye un inconveniente. Aun añado más, pues veo que la hermana, Celia, tan
decidida y que existe entre ambas un vínculo
fraternal, me sale Otxu a la que alabo por su
manera de ser, de opinar y dar consejos a su indecisa hermana. Claro
que es fácil dar consejos, sobre todo
cuando es a otros
que
no
se lo
piden.
Tampoco oculto que Lucas puede ser
perfectamente cualquiera de los hijos. Respecto a
la madre, a la que le asigna un
protagonismo tan distinto del
que
realmente tiene mi hermana Mari Luz sale muy bien tratada, pues es bastante
ingenua, más bien insustancial, poco amorosa y que
no comprende la problemática de la hija,
por eso no me extraña que no se quiera abrir
a su madre porque no tiene sentimientos como los que conozco que tiene su
madre real, por ello también me ha influido a la hora de ver
el papel que Laura le asigna en la obra a
su madre que para mí es mi hermana.
Este preámbulo tenía que explicarlo, pues me quemaba y no creo que
deba ocultarlo para ser de verdad sincero y ajustado a la misión que
gustosamente me he impuesto que es hacer una crítica lo más objetiva
posible y al mismo tiempo
mostrarle mi
cariño.
Bueno, ahora voy a empezar a dar mi opinión que expongo con todas las
salvedades que arriba señalo, pero con la satisfacción de haber sido
distinguido con la petición de mi opinión por parte de una
excelente escritora, pintora, madre, esposa y porque es mi sobrina preferida.
Cuando me propuso que leyera su novela me advirtió que se trataba de una
especie de folletín avisándome por si no me gustaba el género. Quizá porque
otra anterior que también me hizo el honor de pedirme que la leyera era una
policiaca y le advertí que no era un género que tuviera predilección por él.
Fue leal y me avisó para que no me sintiera traicionado. En este caso creo que
se ha puesto la venda antes de la herida, pues sinceramente esta
que tengo entre manos es todo un tratado de
psicología y describe un argumento complejo que desarrolla con una exquisitez
difícil de mantener y evitar que no derive en el
folletín que es fácil si no se controlan bien
las personalidades de los protagonistas que describe. Al menos es lo que
siempre me sucede en mis cuentos y relatos. Si quiero ser sincero,
creo haber encontrado algunos pasajes que
tienen un toque de tragicomedia italiana que espero poder describir con
claridad.
Aprecio que en varios pasajes hay una reiteración en la descripción y me
parece que produce
una sensación de agobio
que puede sentirla el lector. Sin embargo, como veo que Itzi tiene una técnica
literaria muy bien medida y la maneja con gran precisión bien pudiera ser que
esa reiteración sea una manera de hacer cómplice al lector del relato y busque
su colaboración. Por ejemplo, en el que Fran quiere estimular a Lucas para que
estudie más para obtener las mejores notas de la clase y le argumenta razones
para convencerle y
el hijo trata de
defenderse de su
presión, aprecio que todo el diálogo mutuo sobrepasa
lo que puede tener de interés y se convierte en una sensación del lector que
desee que acabe ese pasaje. Pero, como antes indico, puede ser que la autora
quiera trasladar
esa sensación del hijo
que está harto de argumentos reiterativos sin
límite del padre. Las medidas en los novelistas es una variable muy importantes
que es muy utilizada por los autores
modernos que escriben como si lo hicieran
con un
metrómetro musical..
Vuelvo a reiterar que no es mi objetivo hacer una crítica de las características
humanas y morales de los personajes a pesar de que es lo que me sale
espontáneamente. Si acaso cuando me invite a comer para enseñarme la casa
renovada le propondría analizar las personalidades de los que intervienen en el
relato.
Como ya le he comentado alguna vez, me gusta mucho el estilo sencillo con el
que describe los hechos: parece que es muy fácil por la fluidez del lenguaje
y la manera de ordenar los diferentes
acontecimientos que va relatando. Quiero decir que tiene un orden mental que
muestra
una formación intelectual
técnica, lo cual a veces puede ser también un inconveniente al restarle afectos
o sensaciones que se transmiten al relato y puede dejar una sensación de
ser fría o
mecánica. Es sólo una remota sospecha
por mi parte, pues inmediatamente aporta a la descripción toda una serie de
matices en unas pocas
líneas que me han
hecho olvidar el temor de que lo que esperara que iba a seguir a
continuación
sería rigidez, pero
no, era
una bonita parábola
o una confesión de dolor que le causaba tener que convivir con un hombre al que
amaba apasionadamente, a pesar de que deseaba que saliera de su vida como
fuera. Y luego, sus debilidades de carácter que le hacían transigir ante
todas las argucias que se le ocurrían a Fran
para que no le abandonara. En esos momentos del relato es cuando se me cruzaba
mi posición de crítico de una obra con mi sensación de que alguien hería a mi
sobrina y sentía que le faltaran
agallas
como para abandonarle por el bien de la familia. Esa es la sensación extraña
que me ha producido esta novela
El episodio del viaje a Madrid para
visitar a la amiga del alma, Audrey, me parece enternecedor y un canto a la
amistad,
pero el flirt
improvisado con el amigo de la
amiga de Laura que cae como una ingenua
en esos breves momentos me parece bastante
poco consistente y más apunta a
una
concesión para atraer
lectores que
busquen el morbo. Es un chubasco
de
verano que parece un corta-pega. Realmente dada
su personalidad y estilo le da un tono frívolo
que no le corresponde a su estilo.
Me gusta la sensación de cariño y respeto que tiene por Lucas. También él
está muy bien descrito, en sus diferentes fases de edad y en función de la
relación de admiración que va sintiendo sucesivamente
por su padre, para desembocar
finalmente
en un sentimiento de odio y rechazo por las
infinitas exigencias
que le impone para
llegar a ser el número uno en todo. Porque creo que
es una situación muy habitual, sobre
todo entre la clase burguesa con profesiones técnicas tradicionalmente
altamente
valoradas por la sociedad y que convierte a
las familias en colectivos
que necesitan
el éxito a cualquier precio y no sólo en
los estudios: buscan
la excelencia en
todo, para ello los padres-madres les someten a todas clases de actividades
extraescolares, les guste o no a los hijos.
Los hijos se convierten en iconos que sirven para competir con los demás y buscan
que posean las virtudes, conocimientos o facultades
que
carecen
los padres.
Decía antes que la novela es un tratado que describe una sociedad muy
focalizada en el entorno del Gran Bilbao, pero excluye
Bilbao, pues parce que es para la autora una
ciudad a la que viene sólo de compras, a tramitar asuntos,
a tomar unos pichos o visitar a sus amigos o
familiares. Bilbao es la ciudad seria e incómoda, pero que
hay un estilo de los que alardean de ser bilbaínos,(sin
acentuar la segunda i), pues da un tono especial
y diferente cuando van a Madrid y el acento
les delata su origen.. Les sirve para mostrar
un cierto tono el aldeanismo fino que proyectan
junto los títulos académicos que tienen,
su afición a la ópera y ser del Athletic.
La
familia que forman
Laura y fran tiene un
claro tono burgués sin
ninguna inquietud social más allá de encontrar
algún buen terreno o
un chalet alejado
de aglomeraciones, pero no demasiado.
La problemática de clase está muy marcada a pesar de que la autora no la
refleje más que en
la falta de
dinero suficiente para mantener el tren de
vida que desea, pero en cambio es sincera y no oculta los
problemas que esa realidad le provoca. Por eso
su situación es agónica pues además de falta de
dinero, tiene el lastre de
un crédito hipotecario al que ha accedido gracias
al aval de la madre. Que por muy simple que es descrita,
ha dado la cara ayudando
a mantener el sueño de su hija que
considera
mal-casada con un tipo al
que su madre extrañamente admira, quizá
porque es arquitecto, a pesar de que está humillando a su hija. Puede ser que
sea la actitud típica de la madre inculta, superficial y
burguesa bilbaína
que prefiere ignorar los problemas a cambio de
ceder en todo lo que sea necesario para vivir como una pedorra que le cautivan
las apariencias.
Del guion se deduce una problemática muy rica porque describe el colapso de
un segmento de la sociedad de la alta burguesía vasca que tradicionalmente ha
tratado muy bien a quienes tienen
profesiones de las élites, pero que aquí, por
la crisis,
se ven obligados a emigrar nada menos que
países tan poco ejemplarizantes y
retrógrados como los petroleros,
que ignoran
los derechos de las mujeres o
hacen desaparecer a disidentes políticos. Esos
miembros de las élites son también víctimas de la crisis económica y social,
les
afecta
el paro como a cualquier
trabajador
y sufren
los inconvenientes de la proletarización de
una sociedad selecta e inconscientemente
describe el ocaso de la clase media alta
vasca tan tradicional que ha sido el fundamento de la estabilidad
y el progreso del País Vasco.
También aprecio que no hay ni siquiera una leve alusión al factor
político, tan crítico en esta sociedad tan politizada y con una problemática
tan concreta, que está inserta en un estado miembro
de la UE, que está instalado
permanentemente en la crisis tanto económica como política y de valores, con un
grave problema de distribución de la riqueza nacional muy
desigual y que supervive milagrosamente
gracias a una actividad tan frágil
e inestable como el turismo de borrachera y balconing y
que es el
tostadero que apasiona a la plebe europea..
Reconozco que la novela no es un tratado sociológico , que sólo
se limita a describir
la crisis de la
vida de una familia
que se derrumba
porque sus valores
están basados en factores vinculados a la
prosperidad económica, al éxito
y
tradiciones
de clase que parecían
inmutables,
pero que quiebran
cuando fallan como en esta interesante
obra,
por, entre otras causas,
la esposa es marginada por el amo y señor
posesivo que no entiende que su mujer es capaz de pensar sin la tutela del
marido que considera que
su misión en la
familia viene esculpida en piedra como
las tablas de la ley.
El título de la novela es bastante poco sugerente y complicado de leer.
Alguien dijo alguna vez que el título, el prólogo y el índice supone el 50% del
éito de un libro.
El final lo considero bastante
ingenioso porque no me era posible pensar que
Laura
tuviera instintos asesinos aunque
se lo mereciera. La autora ya había ido
preparando
el montaje desde el principio para que se despeñara en Sopelana. Por cierto,
es curioso que el chalet en que
se desarrolla el drama lo conozco bien por
dentro y por fuera, pues allí l realmente veraneaba José Mari Garibi
Undabarrena, que fue el abogado de la empresa naviera en la que yo trabajé..