martes, 14 de abril de 2026

ANITA Y EL PRESIDENTE DE ECUADOR

 

ANITA Y EL PRESIDENTE DE ECUADOR

Hace mucho tiempo los medios de comunicación españolísimos se sulfuraron porque en aquellos años,  Rafael Correa, presidente de Ecuador, se tomó la libertad de llamar Anita a la locutora española, Ana Pastor, en  una  entrevista. Qué  falta de diplomacia  tratar a una miembro de la prensa de la Madre Patria con tanta familiaridad. Es realmente ofensivo. Que Ecuador fuera  protagonista de una transformación social, política y económica sin precedentes y que ahora se ha convertido en el centro de  la droga y en crisis y Correa fuera derrocado y tuvo que huir,  el que lo lideró con inteligencia y coraje. Que se enfrentara al FMI y lograra renovar la deuda externa que era impagable, que se convirtiera o en un país moderno, creador y beneficiario  de la riqueza nacional  elevando  el nivel de vida de la población. Que en una entrevista del inquisitivo  y prepotente  periodista,  Evole, le acusara de  estar en  plano de igualdad en las negociaciones con políticos de  EEUU y no servil como era habitual históricamente en Sur América. . Estos hechos tan significativos, al parecer no eran dignos de tratarse en el diálogo con una periodista protegida por el stablishment  periodista que manIpula la prensa;  lo importante era que el Presidente de Ecuador había llamado “Anita” a una `periodista y le sugería que se disculpara. Correa quiso quitar hierro  a aquella impertinencia y  sonriendo argumentó que con su actitud trató de ser  natural, como  en otras  zonas del globo  expresan sus relaciones las personas de  diferente manera a la  rígida y pragmática Europa.. En realidad evidenció que en el terreno humano se comportaba como una persona cercana y cálida, poniendo de manifiesto que  era  presidente de un país que se había  abierto a los nuevos horizontes del socialismo humanista y democrático y  un ciudadano más de Ecuador por su sencillez. Ahora se ve con nostalgia aquellos tiempos, pues sólo hay que ver los presidentes que le han seguido convirtiendo a Ecuador en una cueva de ladrones y traficantes., es una lección para quien sea capaz de ordenar su mente sin prejuicios. Lástima que el orgullo celtibérico español atrofie las neuronas y mire al dedo cuando alguien apunta a la luna.

 

 

 


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