miércoles, 17 de febrero de 2021

NO MORE LOCKDOWN

 

NO  MORE LOCKDOWN.

Es el lema del juez  Presidente de la Sala de lo Contencioso Adminstrativo del TSJPV que ha ordenado la apertura  de la hostelería en la CAPV y que debería ser motivo para su  recusación. Su decisión se funda en el título de una canción de moda en la UK. Lo que  muestra  que se puede esperar de todo de nuestra justicia. Ahora se descubre que los jueces de los tribunales principales:  CSPJ, Supremo, Constitucional y los Tribunales Superiores, además de licenciados en derecho son también virólogos por lo que pueden emitir sentencias sin el   asesoramiento de dichos  expertos.  No es extraño por tanto que establezcan normas sanitarias para combatir el Covid 19. En una tertulia en la que participa habitualmente el citado juez  les  ridiculizaba ironizando: “los epidemiólogos son médicos de familia que han hecho un cursillito”. Además,  les acusa de implantar medidas “de la Edad Media” ^Por tanto, no es  retórica que se sientan  orgullosos  por considerarse “ iluminados por el Espiritu Santo”  En su  sentencia  revoca normas decretadas por el Gobierno Vasco , mal asesorado por lo visto  por el  LABI,   compuesto por virólogos  vascos expertos,   supervisados por la OMS y  la  profunda     ciencia y   experiencia   china.  Y en su pasión por acaparar protagonismo, el Decano de los Jueces de Bilbao y la polifacética jueza Biurrun , con su proverbial sentido del corporativismo que caracteriza a la justicia española, defiende la esperpéntica sentencia haciendo una vez más ostentación de los principios de derecho que tanto prestigio atesora cuando son revocadas en los recursos ante tribunales internacionales. Ni como hipótesis podría plantearse que el TSJPV ponga en duda la legitimidad del Gobierno Vasco, aunque sí  la del juez emite esta insólita sentencia por parte de muchos ciudadanos vascos. .   

 

 

 

domingo, 14 de febrero de 2021

PERROS O PODENCOS?

 

PERROS O PODENCOS?

Los tertulianos  más feroces ya  tienen una nueva remesa de alpiste para alimentar a la gleba. Pablo Iglesias ha declarado que considera a Puigdemont un  exiliado y  que se puede equiparar  a  los republicanos que se exiliaron durante la dictadura franquista. Como era de esperar el gallinero se ha revuelto y se han producido exaltaciones  patrióticas que sonrojan a quien las escuchan, aunque han tenido la virtualidad de que por primera vez que se sepa algunos tertulianos acérrimos han expresado su rechazo porque Iglesias “compara a un prófugo de la justicia  de un estado de derecho con unos perseguidos por una dictadura”. Por fin los herederos de los  golpistas  que derribaron  la II  República le llaman por su nombre: dictadura.  En una de esas tertulias  todos  los que intervenían  se rasgaron las vestiduras, pero a uno de los  más patrióticos le salía  humo por la cabeza, pues expuso su  tesis para  demostrar que Puigdemont es un  fugado de la justicia de un estado de derecho y que está en busca y captura. No se ha debido enterar de que toda la tesis que desarrollaba Marchena  en  el Procés para juzgar  a sus compañeros que fueron condenados a largas  penas de prisión  han sido rechazadas  por el TEDH  reiteradas veces. Recientemente un nuevo revés le ha propinado por el caso Bateragune por  ordenar  repetir  juicio a Otegi después de cumplir seis años de condena y ser declarado nulo. A ello se añaden las frecuentes  sentencias de jueces españoles  revocadas por diversos  tribunales internacionales. Como para sustentar la tesis de ser un estado de derecho, pues, además  los tribunales principales  están desde hace tres años con el mandato caducado. Realmente con esta munición que se les aporta las tertulias españolas tienen larga vida asegurada, así es que el tertuliano es una especie  que se reproduce sin límite. Otra cosa es que en la UE los tribunales europeos estén hasta el gorro de soportar la osadía de  jueces que  defienden principios de derecho prehistóricos.

 


sábado, 13 de febrero de 2021

EL BREXIT DE BOJO

 

 EL BREXIT DE BOJO.

Da la impresión de que la campana   ha salvado  del caos a este  humanoide que los soberbios  súbditos de Her Majesty eligieron para liderar  el plan para  abandonar la plebeya UE. Resulta suicida  jugar sin cartas, sobre todo si  se va sobrado  y   ha entrado en modo de shock   visto el dantesco espectáculo  de la invasión de  camiones en  Dover. Dicen que vale más una imagen que  mil palabras y cabria imaginar el espectáculo  el 1 de enero si  abandonan la UE  con un    Brexit abrupto. Estaba claro que iba de   farol y  solo podía rezar, sobre todo cuando la  soberbia  de la Rubia Albion  veía ya las orejas al lobo,  se amotinara y arrojara al Channel a los  políticos que no han sido capaces  de  revertir el  torpe  referendum  abandonando  definitivamente  la UE. El   progresismo  era partidario del “remain”,  no  sólo  porque era  la única opción racional  si se  compara con el Brexit de los  victorianos, mayores sin scultura e ingenuos que sueñan todavía con las glorias  imperiales y  creen que  Europa no puede subsistir sin  su  tutela .  Es  que constituye el reverso de la otra,  dinámica  y moderna  instalada en Londres  y su entorno,  que considera  que en el  Brexit todo es antiguo y finalmente tendrán que suplicar  la vuelta a la UE,  aunque en condiciones  más onerosas y el Thames se haya convertido  en afluente del Sena o el Spree y  perderá su  actual status  de Capital de Europa. Históricamente  Inglaterra no aceptó el liderazgo de Alemania  Francia e Italia en la UE  y presionó  para lograr el status de  fundador, cuando De Gaulle, Adenauer, Schuman, De Gasperi  fueron reticentes  a su entrada.  BoJo  ahora es el apóstol de li  inútil  y  caduco  y desprecia  lo que requiere una sociedad moderna:   participar desde dentro en  colectivos dinámicos universales. Le engañó  Trump con sus fake news  y   ahora ambos  se han quedado colgados de la brocha y sin escalera. Que Boris vaya preparándose para el referéndum con Escocia; que sepa que  Gales exige lo suyo  y que el destino inexorable  del Ulster   es  la unificación con la  República.