MALTHUS Y LA SUPERPOBLACION.
Los demógrafos se han puesto de moda porque la población mundial ya ha rebasado el límite y los políticos han descubierto que ya no hay solución y nos aproximamos al abismo. Ahora acuden a los demógrafos, esperando el milagro. Los datos históricos son elocuentes: en tiempos de Malthus en el siglo XVIII la población mundial rondaba los 900 millones, en 1804 éramos 1000 millones, en 1900, 1650 millones, en 1960, 3000 millones. En el 2000 ya 6000 millones, Actualmente 8300 millones. Sobre el futuro es mejor es no hacer hipótesis que no se van a cumplir. Pero desde mediados del siglo XX sobrábamos 2000 millones y actualmente 4000 millones. Malthus estaba equivocado, pero sólo en las fechas, aunque no por la capacidad del planeta para alimentar a masas como las actuales, ya no hay dónde albergarnos, pues basta observar el problema de la vivienda y el cambio del clima.. Antes el equilibrio biológico era un proceso natural, pues entre guerras, epidemias y mortalidad infantil faltaba población y Malthus explicó su pesimista ley, pero ahora en las guerras no mueren militares, sino ancianos, niños y mujeres. En las guerras mundiales se llevaba a los hombres al frente donde morían como chinches, lo que hacía contener la población porque los que morían eran los que podían engendrar hijos y no solo por estar en el frente, sino porque las siguientes generaciones no tenían hombres en edad fértil, por tanto los efectos de las caren excias eran duraderos hasta que se recuperara el flujo natural de nacimientos y muertes. Hoy, las poblaciones han cambiado, pues los avances de la sanidad alargan la vida de los mayores ya no fértiles y las mujeres han entrado al mercado de trabajo, por tanto, la educación de los hijos es más controlada porque la maternidad ahora es menos frecuente y más valorada por su escasez, de manera que la pirámide de edad está invertida, salvo en países sin desarrollar, que curiosamente eran antes infravalorados, pero que hora se han convertido en la cantera de nuevos emigrantes que se necesitan para poder rejuvenecer a la población y nosotros seguir cobrando las pensiones. Ahora se acuerdan los políticos de que hay que fomentar la población con becas y subvenciones que suponen a los países cantidades astronómicas inútiles, que son rebajadas de los gastos sociales en lugar de reducir los de los ejércitos, sino que son incrementados como exige el orate Trump que nos va a hacer emigrar a la luna para fomentar el gasto en “Defensa” y ganar espacio al enemigo reduciendo el gasto en de sanidad para que en la tierra sólo vivan los poderosos. “El poder no se puede producir sin miseria y vicio” Thomas Malthus
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