Bis EL EUSKARA Y EUSKAL ABERRIA
El euskara es la esencia del pueblo vasco, pues ya en el siglo XVI autores clásicos como el alavés Perez de Lezarraga o el navarro Joanes Leizarraga utilizaban esta expresión “para designar el territorio donde se habla el euskara”. Un idioma de origen desconocido y de raíz no parecida a los que le rodean y que siempre fueron hostiles, sólo porque sus propios habitantes amaban su lengua. Ahora los invasores quieren conservarlo como una reliquia, pero los vascos lo quieren vivo para comunicarse, no para tenerlo en una urna y muera por consunción. La rudeza militar de Franco sabía que había que yugular ese idioma, el origen del pueblo vasco si quería dominarlo. Se puso a ello. La historia ha sido y es tenebrosa y explica los sacrificios anónimos del pueblo para conservarlo como el tesoro que es. El Caudillo no pudo, pero los de la Transición han sido más perspicaces aplicando los medios legales y represivos para convertirlo en jerga para la plebe inculta. Miguel Unamuno, competidor fracasado de Resurrección Mª de Azkue en la cátedra de euskera de la Diputación de Vizcaya vaticinó que el euskera se muere y se debe morir, pues sólo sirve para hablar de vacas….” Qué mal consejera es la venganza…” Pero el pueblo vasco ha hecho que hablar “ese idioma para las vacas” es gente muy diversa, jóvenes con mayores en berbalagunak , Mendimartxa, Korrika, Ibilaldia, Herri Urrats entre otras manifestaciones para recaudar fondos y apoyar las ikastolak. Todo ello en defensa contra de la difusión del euskara que proviene de una legislación estatal para dificultar la fuerza popular que se tiene que someter a todas las trabas imaginables. Pero, como decía Teleforo Monzon: “No existe fuerza capaz de dominar la voluntad de un pueblo que tiene conciencia de su identidad”
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