PARA QUE TOQUE HAY QUE JUGAR.
Me contó Momollu la pasión de los chilenos por la loteria, tanto un amigo suyo como de su padre. Que su abuelo lo recordaba continuamente comprar unos de mi “numeritos”. Me contó que nunca les tocó ni un ochavo a él , ni a su padre y que su su abuelo murió pidiendo a su hijo que no olvidara comprarle un decimito. Cuando el chileno preguntó a Momollu cuánto jugaba le respondió que nada. “Los de Bilbao no confían en la suerte para hacerse ricos porque es imposible, si alguna vez lo conseguimos es trabajando” Ante su insistencia, tuvo que confesarle “nunca he jugado y que yo sepa, ni mi padre ni mis familiares jugábamos nada”. Pero, y si toca el número que rechazas, cómo reaccionarías? Pregunta el chileno: Pues me alegraría, pero ya sé que no le tocará. Le insiste: Seguro? Ya lo veremos, responde el chilenos. Como a Momollu le gustan las matemáticas y el amigo tenía la premonición de que le iba a tocar próximamente, le responde: ¡ pero a alguien le tocará!, no?. Responde Momollu:. Si, pero la probabilidad no es ni un infinitésimo; es como si no jugases. Pasó el tiempo y un día aparece la esquela del chileno que “amaba la lotería”. Fue al funeral y al saludar a su viuda, ésta dijo a Momollu: quiero entregarte un sobre de mi marido para tí. Momollu y extrajo un recibo de loteria, junto a una nota en la que explicaba un documento adjunto firmado por él y su esposa en el que donaba a Momollu un décimo de lotería premiado con 7.500. €., y una explicación irónica haciendo alusión a que, finalmente ganó el chileno al “de Bilbao” que sabía que nunca tendría premio alguno. Ya ves, he ganado”. Momollu se sintió humillado pero no sabía cómo vengarse. Sólo se le ocurrió no cobrar el premio, pero eso le era ya indiferente al chileno (q.e.p.), pero el de Bilbao se sintió satisfecho a pesar de que tuvo que renunciar al regalo. Puede ser una broma de las suyas, pues "La venganza se sirve fría y se toma" muy despacio. Así era Momollu.
No hay comentarios:
Publicar un comentario