ES LA VIVIENDA, ESTUPIDO !
Parafraseando la célebre expresión de Bill Clinton que le llevó a la presidencia de EEUU, habría que gritárselo a Feijoo como lema electoral, y abandone los insultos que provocan en los electores desafección por la política. Parece una ironía que los moscardones que le ríen las gracias no se lo hayan descubierto. Según las encuestas, la vivienda es la principal preocupación y lo que realmente dará el triunfo a quien lo plantee. Pero es que los políticos mediocres no saben qué hacer. Los inteligentes en Europa lo han solucionado con ingenio y trabajo; no está al alcance de los payasos que creen que la ciudadanía ve los debates como una parodia burlesca más para saciar los instintos de confrontación celtibérica. acusando al gobierno de los más abyectos delitos y de confrontación para discutir sobre la semántica de las palabras o escarbando en las biografías de la oposición y de llevar a la ruina la economía. Ya es mala suerte la de Feijoo, pues Sanchez está liderando la economía de la UE, con unos índices envidiables. Realmente llamar a Feijoo estúpido es un estímulo para que despierte y motive al votante y pueda confiar en el jefe de la oposición que lleva perdiendo elecciones y se dispone a un nuevo fracaso porque ignora que problema es él y su sanedrín de figurines que le jalea empant⁴anado en discusiones sobre si son perros o podencos. Sin olvidar que el caos actual de la vivienda lo originó Aznar y lo remató Rajoy. Ahora le toca al Gobierno Central salvar a las autonomías, casi todas gobernadas por el PP, mientras la ciudadanía observa con estupor que la vivienda se ha convertido en negocio para “Fondos Buitre” especuladores y rentistas. Sanchez debería poner una vela a la virgen para que le conserve por muchos años al PP-VOX en la oposición. Que el gobierno central recupere las competencias de vivienda, ,modernice las estructuras con la ayuda de la izquierda y los nacionalistas. Que deje el mapa actual de las autonomías, pues, salvo Catalunya y el Pais Vasco, son un lastre que impide incorporarnos a la Europa del Siglo XXI.
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