CASO DE JUANA RIVAS: UN POCO DE HUMANIDAD.
No tener conocimientos de derecho es normal, pero sí sentimientos y en este caso es positivo, pues se puede opinar sobre los jueces concernidos en una tragedia humana que supone separar por la fuerza a un menor de 11 años de su madre y para ello se le ha forzado al cumplimiento de la letra de la ley , pero ignora la exigencia moral más elemental que supone la prioridad de la protección al menor a pesar de las leyes, pues, según Santo Tomás “Lex injusta non est lex” y en conciencia no debe ser obedecida. Ya es mundialmente conocida la tragedia que supone para este niño ser separado a la fuerza de su madre después de suplicar acongojado públicamente que no le lleven con su padre, pues le maltrató mientras vivió con él porque así lo dictó un juez. Además, Juana está a la espera del próximo juicio por violencia del padre contra ella. Sin duda que la separación del niño se ajustará a la ley, pero todo este proceso judicial adolece de falta humanismo e ignora el afán del padre de provocar violencia vicaria a la madre. También su hermano mayor estuvo sometido a esa orden judicial mientras fue menor de edad. Ahora defiende públicamente a su hermano de la saña vengativa del padre contra su madre. Es imposible aceptar esta decisión judicial por inhumana, pues, aunque la sentencia falló en favor del padre, el gobierno tuvo que indultarla a pesar de que no entregó el niño al padre, pues era evidente que las consecuencias de sentencia eran irreversibles, pues la justicia debe basarse en los principios naturales que todo ser humano posee y que debe anteponer a cualquier norma de derecho positivo como corresponde a su naturaleza racional.
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